Renacimiento:
¿Cómo surgió el renacimiento?
se produjo en Europa Occidental durante los siglos xv y xvi.
Fue un período de transición entre la Edad Media y los inicios de la Edad
Moderna. Sus principales exponentes se hallan en el campo de las artes, aunque
también se produjo una renovación en las ciencias, tanto naturales como
humanas. La ciudad de Florencia, en Italia, fue el lugar de nacimiento y
desarrollo de este movimiento, que se extendió después por toda Europa.
Antropocentrismo:
doctrina que sitúa al ser humano como medida de todas las
cosas, y en el de la ética defiende que los intereses de los seres humanos son
aquellos que debe recibir atención moral por encima de cualquier otra cosa.
Humanismo:
Movimiento intelectual desarrollado en Europa durante los
siglos xiv y xv que, rompiendo las tradiciones escolásticas medievales y
exaltando en su totalidad las cualidades propias de la naturaleza humana,
pretendía descubrir al hombre y dar un sentido racional a la vida tomando como
maestros a los clásicos griegos y latinos, cuyas obras redescubrió y estudió.
Carácteristicas del renacimiento:
1.Visión del hombre como el elemento principal y decisivo en
la historia de la humanidad.
2.Gran importancia dada a la ciencia y la razón.
3.Valorización de la estética artística de la antigüedad
clásica (greco-romana).
Concepto:
Renacimiento es el nombre dado a un amplio movimiento
cultural que se produjo en Europa Occidental en los siglos XV y XVI. Sus
principales exponentes se hallan en el campo de las artes, aunque también se
produjo una renovación en las ciencias, tanto naturales como humanas.
El Renacimiento es fruto de la difusión de las ideas del
humanismo, que determinaron una nueva concepción del hombre y del mundo.
El nombre «renacimiento» se utilizó porque éste retomaba los
elementos de la cultura clásica. El término simboliza la reactivación del
conocimiento y el progreso tras siglos de predominio de un tipo de mentalidad
dogmática establecida en la Europa de la Edad Media. Esta nueva etapa planteó
una nueva forma de ver el mundo y al ser humano, el interés por las artes, la
política y las ciencias, revisando el teocentrismo medieval y sustituyéndolo
por cierto antropocentrismo.
Autores y Pintores:
Alberto Durero (1471-1528)
Miguel Ángel Buonarroti (1475-1564)
Rafael Sanzio (1483-1520)
Tiziano (1485-1576)
Donatello (1386-1466)
Paolo Uccello (1397-1475)
Estética:
La cultura renacentista supuso el retorno al racionalismo,
al estudio de la naturaleza, la investigación empírica, con especial influencia
de la filosofía clásica grecorromana. La estética renacentista se basó tanto en
la antigüedad clásica como en la estética medieval, por lo que a veces
resultaba algo contradictoria: la belleza oscilaba entre una concepción
realista de imitación de la naturaleza y una visión ideal de perfección
sobrenatural, siendo el mundo visible el camino para ascender a una dimensión
suprasensible.
Uno de los primeros teóricos del arte renacentista fue
Cennino Cennini: en su obra Il libro dell'arte (1400) sentó las bases de la
concepción artística del Renacimiento, defendiendo el arte como una actividad
intelectual creadora, y no como un simple trabajo manual. Para Cennini el mejor
método para el artista es retratar de la naturaleza (ritrarre de natura),
defendiendo la libertad del artista, que debe trabajar «como le place, según su
voluntad» (come gli piace, secondo sua volontà). También introdujo el concepto
de «diseño» (disegno), el impulso creador del artista, que forja una idea
mental de su obra antes de realizarla materialmente, concepto de vital
importancia desde entonces para el arte moderno.
En ese contexto surgieron varios tratados más acerca del
arte, como los de Leon Battista Alberti (De Pictura, 1436-1439; De re
aedificatoria, 1450; y De Statua, 1460), o Los Comentarios (1447) de Lorenzo
Ghiberti. Alberti recibió la influencia aristotélica, pretendiendo aportar una
base científica al arte. También habló de decorum, el tratamiento del artista
para adecuar los objetos y temas artísticos a un sentido mesurado,
perfeccionista.
El Renacimiento puso especial énfasis en la imitación de la
naturaleza, lo que consiguió a través de la perspectiva o de estudios de
proporciones, como los realizados por Luca Pacioli sobre la sección áurea: en
De Divina Proportione (1509) habló del número áureo —representado por la letra
griega φ (fi)—, el cual posee diversas propiedades como relación o proporción,
que se encuentran tanto en algunas figuras geométricas como en la naturaleza,
en elementos tales como caracolas, nervaduras de las hojas de algunos árboles,
el grosor de las ramas, etc. Asimismo, atribuyó un carácter estético especial a
los objetos que siguen la razón áurea, así como les otorgó una importancia mística.
Por otro lado, Giorgio Vasari, en Vida de los más excelentes
arquitectos, pintores y escultores italianos desde Cimabue hasta nuestros
tiempos (1542–1550), fue uno de los predecesores de la historiografía del arte,
al confeccionar una crónica de los principales artistas de su tiempo, poniendo
especial énfasis en la progresión y el desarrollo del arte.
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